Que el miedo no te impida escribir

12/07/2020

Desde que empecé a tomarme más en serio esto de la escritura, fui poco a poco integrándome en una comunidad que nunca imaginé tan grande: escritores, lectores, ilustradores, reseñistas, editores, correctores… Mucha gente trabaja en varias de estas facetas a la vez y consigue destacar en cada proyecto que se propone; hay quienes ya han logrado la consagración en sus campos o están camino de ello; otros, como yo, intentamos hacernos hueco y un nombre en este mundo tan especial; y hay muchos que están dando sus primeros pasos, aprendiendo los entresijos de una afición que puede convertirse en mucho más.
Toda esa gente de la que hablo tiene una cosa en común: se atrevieron a dar el paso. Hay quien lo hizo desde muy joven, y hay quien, como yo, lo hizo con más edad. Pero lo que nos llevó a hacerlo fueron las ganas de plasmar nuestras historias sobre un papel e ignorar esa vocecilla que nos dice «no vales para esto».
Si eres de los que no se atreve a dar ese paso, este artículo es para ti. Te voy a dar una serie de razones y directrices para que te plantees si quieres escribir o no.

PARA APRENDER A ESCRIBIR, HAY QUE LEER MUCHO…
Puede parecer una tontería, pero si antes no hay gusto por leer, ¿por qué querríamos escribir? La principal herramienta del escritor son las palabras, y estas se aprenden leyendo. Las palabras, bien usadas y colocadas en su debido lugar, crean frases e ideas. Y con las frases se forman las historias. Todo esto (palabras, frases, ideas, historias) ya ha sido utilizado de manera satisfactoria en los libros que caen en nuestras manos, y cada autor lo ha hecho de una manera. Cuando leemos, asimilamos la forma en que está escrita esa historia y aprendemos algunas maneras en que podríamos hacerlo nosotros.

…Y ESCRIBIR MUCHO
Como todo en esta vida, también en la escritura la práctica lleva a la perfección. Las primeras historias que convertimos en palabras no serán perfectas (o puede que sí, nunca se sabe), pero hay que tomárselas como lo que realmente son: los primeros pasos en una carrera de fondo. Con el paso del tiempo y de los escritos, te darás cuenta de que has mejorado mucho a la hora de elaborar los textos; aquella primera historia la verás con ojos más críticos y pensarás «¿cómo me pudo parecer tan bueno esto?». Pero ahí no acaba la cosa, porque años más tarde verás el trabajo hecho cuando ya te creía con un buen nivel y el pensamiento será el mismo.

CREARSE EL HÁBITO DE LA ESCRITURA
Escribir no significa recibir la inspiración por arte divino y sentarte al ordenador a teclear (o frente al papel y garabatear, si eres amante de la tradición más purista). La inspiración no llega, se busca. Hay un dicho que lo explica a la perfección: que la inspiración te pille trabajando. Creo que es de Picasso, y no he encontrado las palabras exactas, pero se entiende bastante bien lo que quiere decir. La escritura hay que practicarla de forma constante, a ser posible todos los días; unas veces lo harás durante media hora, y otras durante dos o tres; habrá ocasiones en que las palabras surgirán como churros, y otras en las que se podrán contar con los dedos de una mano; tendrás momentos en que lo escrito rozará la genialidad, y otras en que cuando releas el trabajo te entrarán ganas de borrarlo y tirar el ordenador a la basura. Cualquier mezcla de esos supuestos es posible, y  buen seguro pasarás por todos ellos y por muchos más. Lo importante es perseverar, generar el hábito de la escritura. Cuando, después de un par de día sin ponerte frente a la pantalla con el documento de Word abierto, sientas que te falta algo, habrás creado en ti ese hábito que te ayudará a avanzar en el mundo de la escritura.

ESCRIBE CON TU PROPIA VOZ
Cuando nos adentramos en el mundo de la escritura, todos tenemos nuestros propios referentes. Y lo primero que se nos suele venir a la cabeza es que, si escribimos de la misma manera que ese autor o esa autora que tanto nos gusta, nuestro éxito está asegurado. Nada más lejos de la verdad. Esa persona a la que pretendemos imitar a pasado antes por un largo proceso de aprendizaje, y en sus libros utiliza técnicas y herramientas que conoce y domina, y hace uso de ellas a su propia manera. Lo que debemos hacer nosotros es seleccionar y escoger técnicas con las que nos encontremos cómodos y desarrollarlas hasta hacerlas nuestras. Solo cuando seamos capaces de escribir con nuestra propia voz, los textos resultantes reflejaran nuestra personalidad.  

ESCRIBE PARA TI
Por el título, este punto puede parecer similar al anterior, pero no tiene nada que ver. Lo que aquí quiero decir es que la primera persona a la que debe satisfacer tu escritura es a ti. Si buscamos crear un superventas con una historia o un género que en ese momento está de moda pero que no nos llena, se notará en los resultados; si nos esforzamos solo en conseguir el elogio de los demás, escribiremos con un estilo y una voz que no nos pertenece, y eso hará que el texto se desnaturalice; si escribimos cualquier cosa que no nos interese, nos faltará la motivación y es muy probable que abandonemos el hábito.

CUIDA LAS FORMAS
Antes he dicho que cada escritor debe tener su propia voz. Pero eso no significa que podamos hacer lo que nos dé la gana. Y con esto me refiero a la ortografía y la gramática. Por internet (especialmente en Facebook) he visto muchos grupos y asociaciones en el que los autores publican sus textos o algunos extractos para que los demás dejen su valoración, y se pueden leer algunas cosas que hacen llorar sangre: eternos textos sin un punto o una coma; las tildes ignoradas como si no hubieran existido jamás; «h» eliminadas en palabras de forma indiscriminada, o añadidas a otras palabras que nunca la han llevado; «b» y «v» puestas al azar; inconsistencia en los tiempo verbales. Pues mucha gente se escuda y desentiende diciendo «es que es mi estilo». No pasa nada porque se nos escape una errata de vez en cuando, a todos nos pasa, pero se nota cuando no se pone cuidado en ciertos detalles. Un texto cuidado es un texto bien escrito, a pesar de que se pueda mejorar en otros ámbitos.

ESCUCHA TODOS LOS CONSEJOS QUE TE DEN
Nadie nace sabiendo. Todos tenemos que aprender, ya sea por nuestra cuenta o bajo la tutela de alguien con más conocimientos que nosotros. Por eso voy a daros dos consejos muy importantes.
El primero es que escuchéis todos los consejos que os den. Todos. De cualquier lección, por errónea que sea, se aprende algo, aunque solo sea cómo no hay que hacer las cosas.
El segundo es que no todos los consejos valen. Una cosa es que los escuchéis, pero sois vosotros quienes debéis decidir si son aplicables a vosotros o no.

NO DEJES QUE NADIE TE DIGA LO QUE TIENES QUE HACER
Lo que escribís es vuestro y de nadie más. Nadie tiene derecho a decirte que estás perdiendo el tiempo, que eso no lleva a nada, que no tienes talento, que hay que hacerlo de otra forma… Si queréis publicar de manera tradicional, adelante; buscad una editorial que acepte vuestro manuscrito. Si preferís la autopublicación, adelante; mucha gente ha triunfado haciéndolo así, y si repiten será porque algo bueno habrán visto en esa forma de hacerlo. Si queréis mostrar vuestro trabajo en redes sociales, en blogs, en portales de escritura…, adelante; en internet hay espacio para todo tipo de contenidos, la calidad acaba destacando, y aunque no se alcance la excelencia también todo acaba encontrando su público. Y si preferís guardar los escritos en un cajón, o en una carpeta del ordenador, o cualquier otra manera de que no vean la luz, adelante; vuestro trabajo es vuestro y de nadie más.

No sé si este artículo habrá sido de utilidad, aunque prefiero pensar que sí. Me gusta pensar que alguien con la inquietud de escribir ha recalado en esta página y leer mis palabras le haya supuesto el empujón definitivo para crear sus textos y obras. ¡Nos vemos!

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© 2020 por Jorge Pérez García. Creado con Wix.com

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