El terror tiene tu rostro

Marina Tena Tena

12/04/2020

Sinopsis: «El terror tiene tu rostro, tus labios, y tus pupilas. Te crece desde dentro, en los recovecos más oscuros del alma, allí donde vive el amor, por debajo de los deseos.
En este libro encontraras trece reflejos del monstruo que late dentro de tu piel y se despliega, desde tu espalda, como las alas de los ángeles que dejaron de serlo. Después de todo, los peores monstruos y los demonios más crueles son los que tienen carne humana, piel humana, rasgos humanos y su voz se escucha igual que la tuya dentro de tus pensamientos.
El terror es eso que, a veces, te devuelve la mirada desde el espejo
».

Esta es la primera vez que repito reseña de una autora. En su momento os presenté a Marina Tena Tena con Legado de plumas; hoy os traigo El terror tiene tu rostro, una colección de trece relatos, editada por Hela Ediciones, que no deberías dejar escapar si os gusta el género de lo macabro.
Para empezar, hablaré un poco de los relatos, y lo haré sin centrarme en ninguno de ellos. Me atrevo a decir que el nivel de todas las historias que componen esta antología es muy alto. No ha habido ninguno que me haya dejado indiferente, que no haya conseguido hacerme sentir un ligero escalofrío. Todos logran generar ese punto de incomodidad y desasosiego, una sensación de que algo no termina de ir bien, casi desde las primeras líneas de cada uno de ellos. Por supuesto, los hay que me han gustado más y alguno que algo menos, pero eso ya es cuestión de gustos personales.
Los relatos son muy diferentes entre sí, con distintas ambientaciones, diversos narradores, diferentes personajes. La sangre abunda, aunque no tiene un papel especial en todos. No se puede decir que predominen los finales felices, aunque sí hay alguno agridulce.
Entre las cosas que tienen todos en común, destacaría el papel protagonista que tienen las mujeres, para bien y para mal: en algunos casos son víctimas, en otros villanos, y en muchos de ellos se crea una mezcla ambigua en la que se enfundan ambas pieles. También hay que señalar el sufrimiento y la falta de compasión que la autora muestra hacia sus personajes, a los que no duda en torturar física y psicológicamente, siempre en beneficio de la historia que nos quiere contar.
Y es que uno de los grandes valores de este libro son las historias. Cada una de ellas está muy bien construida, sin dejar nada al azar. El relato corto es un formato en el que resulta muy complicado reunir todos los elementos necesarios y hacerlos encajar, no es fácil darle forma completa en tan poco espacio. En todos los relatos que nos encontramos en
El terror tiene tu rostro se consigue ese objetivo y, aunque quede alguna incógnita por resolver, no necesitamos más información para quedar satisfechos con lo que se nos quiere contar. Esto no quiere decir que no nos pique la curiosidad y queramos saber más sobre lo que rodea a las historias, porque sí hay alguna que bien merece otros relatos o algo más largo, pero el propósito del relato se puede dar por cumplido.
Hablando de la forma en que están escritos, no puedo dejar de sentir admiración por el estilo que la autora imprime a cada uno de los textos. La facilidad con la que me sumerjo en la historia cada vez que leo algo suyo es pasmosa, al igual que la capacidad de transmitirme la desazón que busco yo cuando leo (y escribo) un cuento de miedo.
Creo que una de las claves para conseguir esto es la sencillez con la que están escritos. No porque use palabras y oraciones simples, sino porque es directa a la hora de contarnos lo que sucede, sin dar rodeos en las descripciones ni usar el lenguaje de una manera enrevesada. Un adjetivo que se me viene cuando pienso en ello es «crudo», porque muestra lo que quiere de una forma directa; no escatima en sangre, vísceras, dolor y sufrimiento, pero tampoco tiene la necesidad de recrearse en ello.
En cuanto a los temas que trata, creo distinguir entre ellos algunos que pueden resultar recurrentes: la fortaleza de la mujer como individuo, la culpa por no haber hecho lo que es justo, el remordimiento por hacer lo necesario (aunque sea injusto), el miedo a afrontar las consecuencias de malas decisiones. Los relatos nos presentan situaciones que nunca desearíamos para nosotros mismos, poniéndonos en la piel de quien está obligado a vivirlo. A pesar de que algunos actos, desde nuestra posición, podríamos considerarlos reprobables, una vez que nos sumergimos en la historia logramos empatizar rápidamente con la situación y hacer nuestro el sufrimiento del personaje.

Resumiendo, creo que es una muy buena antología de terror, muy homogénea en cuanto al nivel de los relatos e igual de dispar en lo referente a los argumentos, con un estilo marcado que define a la autora. Mi consejo es que, si os gusta el terror, no desaprovechéis la oportunidad de sufrir un poco con El terror tiene tu rostro. ¿Os atrevéis?
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