La siembra de plata
Carlos Calleja

08/07/2021

Sinopsis: «La ciudad de Caburh duerme acunada por el oleaje de la Bahía de Plata sin saber que, en sus entrañas, está a punto de estallar una revuelta para derrocar el orden establecido.
La Compañía Varada es un grupo de valientes mujeres y hombres que lucha contra la injusticia y la pobreza que el temido Alto Círculo, la dictadura religiosa de la ciudad, impone con puño de hierro.
Solo el sacrificio de los justos podrá detener esa lluvia perpetua que anega los campos y envilece las calles. Esa lluvia que bien podría ser un castigo de los Nueve Dioses…
El transcurrir de la luna por el firmamento marca el paso de esta novela trepidante, narrada de manera coral, en la que la traición se enfrenta a la amistad y el idealismo hace frente a la crueldad. Superarse a uno mismo, sea de la manera que sea
».

Cubierta de La siembra de plata, de Carlos Calleja

La siembra de plata, publicada por Valhalla Ediciones, es la primera novela de Carlos Calleja, un escritor madrileño con gusto por la fantasía y la música. Hasta el momento solo había leído un relato suyo, Fenrir, publicado en Por el Fólkvangr y el Valhalla, una antología vikinga, colección de relatos que compartimos, y su incursión a un formato más largo lo ha solventado de manera más que aceptable.
La historia se desarrolla en el mundo de Sfarheim, más concretamente en la ciudad de Caburh, capital del país con el mismo nombre. Aquí se nos describe una sociedad gobernada por el clero, llamado el Alto Círculo, cuyo sistema se rige por las escrituras de los Nueve Dioses «que forman parte de Nela, el dios que es diosa y que es todo uno». Como la gran mayoría de las religiones que existen, esta intenta dar explicación a la creación del mundo y a los acontecimientos más importantes que se suceden. Pero como en tantas otras ocasiones, las personas designadas para ser el nexo de comunicación entre los dioses y el resto de la humanidad hacen uso de sus privilegios para acumular poder y riqueza, además de moldear las leyes divinas en su propio beneficio.
La crítica religiosa está presente a lo largo de toda la novela, no en vano es el germen que lleva a la creación de la Compañía Varada. Esta asociación clandestina lucha en las sombras por el bien del pueblo llano, aunque rara vez se atreven a ir más lejos. Por supuesto, los acontecimientos que se narran conducen a los personajes hacia un objetivo más grande y ambicioso y acabarán desembocando en una revolución que podrá cambiar las cosas.

Caburh, ciudad en la que se desarrolla la historia (por Valhalla Ediciones)

El tono de la historia es oscuro y sucio, uno tiene siempre la sensación de estar caminando entre las sombras y el barro. Es esta apreciación la que hace que La siembra de plata se acerque y juguetee con el grimdark. Sin embargo, a mí no me queda la sensación de que se adentre del todo en ese estilo de historia. En el grimdark, los personajes suelen vivir en la frontera borrada de la moralidad para caer constantemente a uno u otro lado. Sí, aquí hay traiciones y personajes que, por sus acciones, parecen ambiguos, pero la línea que separa las motivaciones de los héroes y los villanos, del bien y el mal, sigue estando demasiado presente.
Esto va muy de la mano de los personajes que protagonizan la novela. Cuatro son los principales, los que cargan con el peso de la narración (de eso hablaré más tarde). Geillis Dorthcan es, probablemente, el más carismático de todos ellos; el líder de la Compañía Varada tiene ese halo de salvador que no duda en bajar al barro para luchar por sus ideales. Su hijo Iennit parece una extensión suya, una copia que está madurando y que, a pesar de las dificultades que han lastrado su vida, podría convertirse en un digno sucesor de su padre. Mailh Godgren, otro miembro de vital importancia dentro de la Compañía Varada, aporta un punto de vista diferente al conflicto entre la sociedad más baja y el gobierno religioso. Por último tenemos al Anax Pator Sigurd, el hombre en el poder, el máximo dirigente de Caburh y villano en la historia; aunque su manera de actuar no sea la más acertada, su intención es ofrecerle la mejor vida posible a aquellos a los que gobierna… siempre que ello no contravenga sus propósitos.
Esos cuatro personajes están acompañados de un gran elenco por ambos lados; tanto la Compañía Varada como el Alto Círculo quedarían muy pobres si no fuera así. Algunos mejor dibujados que otros, no me atrevo a decir que los secundarios estén desaprovechados. Sin embargo, el peso de la mayoría de ellos no deja de ser testimonial; cumplen con su función de manifestar el alcance de cada bando y a la vez amplían el número de historias que podrían darse en este mundo.

Esta es la dedicatoria que escribió el autor en mi ejemplar. ¡Muchísimas gracias, Carlos!

Retomando algo que dije antes, la historia está contada de forma coral desde el punto de vista de cuatro personajes. Tres de ellos, además de que siguen una misma línea temporal, están narrados en pasado y tercera persona; el cuarto, el protagonizado por Iennit Dorthcan, está escrito en primera persona y en presente. Lo que a priori podría resultar una apuesta arriesgada por parte del autor, se convierte en un recurso bien utilizado. La información que nos presenta cada narrador viene acorde a las emociones y ambiciones de cada uno, ocultando datos cuando es necesario y permitiéndonos conocerlos en su oportuno momento.
El estilo con que Carlos ha escrito este libro me parece bastante trabajado y metódico. No busca frases grandilocuentes ni utiliza oraciones enrevesadas, así como tampoco peca de lo contrario con un estilo simplón. Hay partes dotadas de gran brillantez, dignas de un escritor más experimentado, y otras que denotan que estamos ante un autor con un gran futuro por delante con algunas cosas que mejorar.
En cuanto a la edición que nos presenta Valhalla Ediciones, hay que reconocer que tiene un gran nivel. El diseño de la cubierta es espectacular y el interior no le va a la zaga. Los comienzos de cada capítulo vienen adornados con marcos y embellecedores, diferentes según el personaje que lo protagonice, además de incluir bastante material adicional. Dos mapas, uno de la ciudad de Caburh y otro de Sfarheim, nos ayudan a situar la acción en la geografía de un mundo desconocido para nosotros; un
dramatis personae que nos lista todos los personajes que aparecen en la novela; y una colección de «pergaminos», llamada Panteón de los nueve dioses, que nos explica quiénes son las deidades que conforman la religión que tanto peso tiene en la trama.

Diseño interior del inicio de uno de los capítulos (por Valhalla Ediciones)

En definitiva, La siembra de plata es un buen comienzo para un autor novel, una novela de fantasía que se acerca al grimdark y que ofrece una historia no demasiado compleja a la par que bien trabajada.
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