Sueño del Fevre
George R. R. Martin

26/05/2021

Sinopsis: «El vapor más majestuoso del Misisipi surca un río de sangre...
En 1857, la cuenca del Misisipi bulle de actividad: los vapores señorean sus aguas en feroz competencia. Cuando Joshua York le ofrece sacar a flote su naviera a cambio de unas pocas condiciones, sencillas aunque misteriosas, el capitán Marsh ve realizado su sueño: ser el patrón del vapor más rápido del río. Pero los sueños de ambos se verán infiltrados por una pesadilla que anegará de sangre los fondeaderos
».

Portada de Sueño del Fevre, de George R. R. Martin

George R. R. Martin es mundialmente famoso por ser el autor de la saga Canción de hielo y fuego, libros que a su vez cobraron gran popularidad a raíz del éxito de la serie Juego de tronos. Sin embargo, Martin es un escritor con muchas otras obras a sus espaldas, incursionando también en la ciencia ficción y el terror, además de la fantasía. Sueño del Fevre es una de esas obras.
Publicada originalmente en 1982, me atrevo a asegurar que esta es una novela que no ha envejecido nada mal. Parte de ese mérito se lo achaco a la ambientación escogida por el autor: los barcos de vapor que surcaban las aguas del río Misisipi (y muchos otros) a mediados del siglo XIX. Al ser una época tan lejana de nuestro tiempo como lo era del momento en que Martin lo escribió, podemos observarla bajo un prisma muy similar al que usó el autor hacer casi cuarenta años.
Para empezar, diré que esta es una historia de vampiros. También quiero avisar de que no se trata de una historia de terror y que tampoco se acerca a otras percepciones vampíricas más modernas y juveniles. Una vez evitadas estas confusiones, entramos en materia.

La historia nos cuenta el nacimiento de la sociedad que se crea entre los dos protagonistas, el capitán Abner Marsh y el misterioso Joshua York, con la que los sueños del primero de capitanear el vapor más rápido del Misisipi están a punto de cumplirse. Ese barco no es otro que el Sueño del Fevre, una obra de ingeniería tan lujosa, rápida y perfecta que no tendrá rival en todo el río. Por su parte, York también tiene otro sueño, unas intenciones ocultas que esconde tras comportamientos estrafalarios y caprichosos. Durante la navegación, se crea entre los dos un vínculo más profundo que el meramente profesional, aunque la desconfianza y los engaños también cobran protagonismo a lo largo de toda la historia.
Entre estos dos personajes, Marsh es quien más protagonismo recibe. Gran parte de la novela está narrada desde su punto de vista, y eso hace que sea a quien más conocemos. Es un personaje complejo al que se va desgranando a medida que pasan los capítulos. Sus motivaciones parecen muy simples, pero a medida que pasan los capítulos nos damos cuenta de es un personaje más complejo al que hay que ir desgranando poco a poco.
El de York es un camino más bien inverso: misterioso al principio, según se van desvelando sus secretos queda más clara la sencillez de sus objetivos. Su presencia complementa a la perfección a la de Marsh, siendo cada uno el contrapunto del otro y ayudando a que la trama se desarrolle a buen ritmo.
Por otro lado se encuentran los villanos, el vampiro Damon Julian y su sirviente humano Billy Vinagre. Este último es quien proporciona el otro punto de vista de la narración y quien conduce esa otra parte de la trama. Solo su nombre nos hace entender que es un personaje de lo más desagradable, y a medida que lo vamos conociendo ese sentimiento no hace sino acentuarse. Es una persona que se arrastra frente a su amo, pero que se cree infinitamente superior al resto. Sus anhelos son egoístas, y es esa mezcla egocéntrica y prepotente la que acaba definiéndolo durante todo su arco argumental.
Damon Julian también tiene ese halo de superioridad, mucho más justificado en su caso. Es el amo de sangre y a sus pies están el resto de vampiros, que no tienen más remedio que obedecer. Es el antagonista por derecho propio, el malo malísimo al que deben enfrentarse todos los héroes si quieren salir triunfantes.

El Natchez y el Eclipse, dos vapores rivales del Sueño de Fevre

Centrándome un poco más en la figura del vampiro, quitando el foco de la individualidad y poniéndolo sobre ellos como especie, me alegró ver un tratamiento diferente al más común. Se habla de los muchos mitos que rodean a los vampiros (agua bendita, espejos, plata, ajo, corrientes de agua, crucifijos, inmortalidad, sed de sangre) y Martin los utiliza como mejor le conviene para darle forma a su historia. Pero no solo se limita a esos detalles, además se atreve a abordarlos desde un punto de vista científico y biológico.
Volviendo otra vez a la historia y como ya he dicho antes, se desarrolla en una época un tanto remota en la que las costumbres son muy diferentes a las de hoy en día, y esto se refleja en un aspecto de gran importancia: la esclavitud. Estados Unidos era una nación esclavista, algo que queda patente a lo largo de toda la novela. A raíz de esto hay algunos pasajes un tanto duros y desagradables, en especial una subasta que está contada de una manera particularmente cruda. Esta escena, lejos de parecerme gratuita, nos ayuda a posicionarnos dentro de la historia y a generar empatía (o falta de ella) por algunos personajes. También hay algunos pasajes que abogan por el rechazo a dicha práctica, incluso algún pequeño discurso en esa línea.
No deja de ser curioso, y no creo que sea casual, el paralelismo que se crea entre los conceptos amo-esclavo y vampiro-humano, dibujando la explotación como un tipo de vampirismo en el que los amos blancos consumen la vida de sus esclavos.
Una de las mayores pegas que le encuentro a este libro es la falta de inclusión femenina. Solo aparecen unas pocas mujeres a lo largo de toda la historia, y siempre en papeles muy secundarios y prácticamente sin peso en la trama. Este es un dato que me resultó chocante proviniendo de un autor como Martin, al que se ha alabado tanto por la representación femenina tan variada que incluyó en la saga
Canción de hielo y fuego (no he leído todavía ninguno de los libros, así que digo esto de oídas). Esto lo achaco a la época en que escribió la novela, en la que quizás asuntos tan importantes como la inclusión se descuidaban mucho más que en los últimos años.

Sueño del Fevre también tiene una edición en formato novela gráfica

Para finalizar, diré que mi valoración general de Sueño del Fevre ha sido bastante satisfactoria. Había oído hablar muy bien de este libro, y ya se sabe lo que sucede muchas veces cuando las expectativas son altas. Desde luego que las ha cumplido: es un libro que se lee muy bien, su trama fluye como el cauce de un río, mantiene un ritmo sosegado que crea la suficiente intriga para seguir navegando por sus aguas sin llegar nunca a aburrir.
Ahora, contadme. ¿Qué os parecen las historias de vampiros? ¿Os han entrado ganas de leer este libro? ¿Habéis leído más cosas de George R. R. Martin? Un poco más abajo tenéis a vuestra disposición el cajetín de los comentarios, junto al formulario de suscripción al boletín para manteneros al tanto de todas las 
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